Historia del Real Betis Balompié


El “Balompié” (1907-1929)

El “Balompié”, como fue conocido comúnmente el equipo verdiblanco durante muchos años, nace en Septiembre de 1907 por iniciativa de un grupo de estudiantes de la Escuela Politécnica que cursaban estudios preparatorios para la carrera militar y para medicina. Entre ellos, muchos grupos de hermanos: los Hermosa, Wesolousky, Castillo, Cáscales o Gutiérrez.

El nombre elegido por el grupo de jóvenes, con el que pretendieron evitar la expresión inglesa foot-ball, acaba convirtiéndose en su seña de identidad: “Sevilla BALOMPIÉ” (los primeros meses, “España Balompié”). El club es inscrito en el Gobierno Civil con fecha 1 de Febrero de 1909, siendo el primer club de fútbol sevillano que figura en el Libro de Registro que se conserva en la Delegación del Gobierno.

Muy pronto, el “Balompié” se da a conocer, al convertirse en 1910 en el primer vencedor de la Copa de Sevilla, condición que revalida y ostenta hasta 1913. Participa también en la primera edición de la Copa de Andalucía a inicios de 1910 y es invitado a participar en la Copa de España que vence el Athletic Club ese mismo año, aunque no acude por motivos económicos.

En 1914 el club vuelve a proclamarse Campeón de Sevilla y modifica su denominación de “Sevilla Balompié” por la de “Real Betis Balompié”, tras absorber al llamado Real Betis Foot-ball Club; esta sociedad nacida en 1909 y disuelta en 1913, es reorganizada al año siguiente por la familia Borbolla que además gestiona para la misma el título de Real. En Agosto de 1915 el Gobernador Civil aprueba el cambio de denominación del club absorbente que, durante largos años, seguirá siendo conocido como “el Balompié” y sus aficionados como “los balompedistas”.

Tras volver a proclamarse Campeón de Sevilla, el Balompié inicia una década de lento declive en la que roza la desaparición, al no disponer de medios económicos ni derecho de retención de jugadores en la época del “amateurismo marrón” o profesionalismo encubierto. Más de una decena de sus mejores jugadores serán “captados” en poco tiempo, a pesar de lo cual rozará en tres ocasiones el Campeonato de Andalucía como única alternativa a su eterno rival, plagado de jugadores que habían abandonado el Balompié con un simple escrito, al reclamo de mejores condiciones dinerarias o en especie.

Es en 1924 cuando el Balompié, impulsado por varios de sus primeros fundadores que vuelven a la directiva (Castillo, Wesolousky, Hermosa, Fernández Zúñiga, Cascales,...), inicia un camino ascendente que le lleva a ganar la Copa Spencer en 1926 y, tras múltiples subcampeonatos, la Copa de Andalucía en 1928. En el momento en que nace el Campeonato Nacional de Liga, el Real Betis Balompié es un club consolidado deportiva, social e institucionalmente que inicia su andadura en Segunda División el 17 de Febrero de 1929 con fundadas esperanzas de alcanzar la Primera.

El “Betis”: de la luz a la oscuridad (1929-1947)

Con la llegada de los años treinta los términos “Betis” y “béticos” sustituyen al de “Balompié” y “balompedistas” en el habla popular. Y este Betis, el Betis Balompié, escribe en el primer lustro algunos de los episodios más brillantes de su historia.

Así, en menos de 10 meses el Betis se convierte en el primer equipo del Sur que llega a la Final de la Copa de España y conmemora con brillantez sus Bodas de Plata al proclamarse, el 3 de Abril de 1932, Campeón de Segunda División. El Betis Balompié –sin “Real” en la II República- se convierte en el primer club andaluz que asciende a la Primera División.

Ya como equipo de Primera, el Betis empieza a conformar un gran plantel que en la temporada 1934-1935, bajo la dirección de Patrick O´Connell, se proclama Campeón de Liga de Primera División: Urquiaga, Areso, Aedo, Peral, Gómez, Larrinoa, Adolfo, Lecue, Unamuno, Timimi, Saro, Caballero, Rancel, Valera y Espinosa; seis vascos, tres canarios, tres sevillanos y un almeriense criado en Barcelona.

El 28 de Abril de 1935 está escrito en la Historia del club verdiblanco: aquel día el Betis vence por 0-5 en Santander y se hace con el título de Liga; es Sábado de Feria y la fiesta se traslada al recinto ferial donde la noticia se va conociendo en las pizarras de las casetas.

Un año más tarde, fiel a su idiosincrasia, el Betis pasa de la cima a la sima con el desmantelamiento de aquel equipo Campeón: en primer término, por una mala situación económica que le obliga a vender a tres de sus jugadores, en parte también por un relevo natural por el que se da la carta de libertad a cuatro de ellos pero, sobre todo, por la llegada de la Guerra Civil que deja al club sin efectivos, por quedar bloqueados en el Norte o movilizados al frente. Solo Peral y Saro quedarán en esos años como exponentes de quienes 15 meses antes habían levantado la Copa del Campeonato de Liga.

Las consecuencias de la Guerra Civil serán demoledoras para el Betis, que además comete el error de volver a la competición en 1939-40, cuando podría haber solicitado la moratoria que le fue aplicada a otros clubes cuyos estadios fueron utilizados para “necesidades de la guerra”. Como consecuencia, el 28 de Abril de 1940, justo el día en que cumplía 5 años de su título de Liga, el equipo verdiblanco desciende a Segunda División. Dos años más tarde, el regreso a Primera no será más que un espejismo, y en 1943 el Betis se despedirá de la División de Oro, a la que no regresará hasta 15 años después.

No obstante, pocos béticos podían imaginar lo que aún estaba por llegar, y que llegaría precisamente en el escenario que había visto al Betis Campeón. Santander, 13 de Abril de 1947: El Real Betis Balompié pierde 4-1 ante el Racing y desciende a Tercera División.

“¡Viva er Beti manque pierda!” (1947-1958)

Difícilmente puede entenderse lo que es el Betis sin evocar los 7 años que juega en Tercera, porque sin lugar a dudas en aquella travesía por el desierto tanto el club como su afición encuentran definitivamente su seña de identidad, su alma, que le acompaña ya para siempre. Ese “alma” se encierra en una expresión de sobras conocida y que en los años cincuenta despierta las simpatías de toda España: “¡Viva er Beti manque pierda!”. Un grito de fidelidad incondicional y de afirmación en la incansable voluntad de recoger una y otra vez la roca caída para subirla de nuevo a la montaña, aún sabiendo como Sísifo que muy posiblemente volverá a rodar cuesta abajo.

El Betis ha de superar esos años con la única ayuda de una afición que va de menos a más y acaba por llevar en volandas al club de regreso a Segunda División en 1954, ganando fama por llenar su estadio y por las “marchas verdes” en los desplazamientos. Atrás quedan años de tremendas dificultades económicas, en los que unos pocos mantienen vivo a un club ignorado por estamentos, instituciones y poderes fácticos de la ciudad y con poco que agradecerle a la Federación Regional Sur. Una experiencia que hace al Betis y a su afición mucho más fuerte, y que añade otra muestra de singularidad del club verdiblanco: la de ser el único equipo que ostenta los títulos de Campeón de Primera, Segunda y Tercera División.

Pocos dudan, tras la celebrada vuelta del Betis a la División de Plata en 1954, que ascenderá a Primera antes o después. No obstante, hay que esperar hasta el 1 de Junio de 1958 para ver, 15 años más tarde, al Real Betis Balompié como equipo de la Primera División.

“Eurobetis”... y “Currobetis” (1958-1976)

El Betis retorna a Primera con victoria por 2-4 en un recordado derbi que coincide con el primer partido oficial jugado en el nuevo Estadio de su eterno rival. Poco después, los actos de las Bodas de Oro, pospuestos hasta el ascenso, completan un año 1958 para el recuerdo.

Desde 1959 hasta 1964 el Club vivirá una época de bonanza, culminada ese año con la tercera plaza en Liga, el Trofeo Carranza y su primera participación en la Copa de Ferias.

Justo al año siguiente, siendo fiel una vez más a su particular sino, el club sufre la marcha de Villamarín tras 10 años, la muerte de Andrés Aranda y el descenso a 2ª División. Al primer “Eurobetis” le sucede entonces el “Currobetis”, ese equipo que cual Curro Romero es capaz de la faena más legendaria y la “espantá” más inesperada: ascensos y descensos casi consecutivos convierten al Betis en el clásico “equipo ascensor”, hasta consolidarse en 1974.

Arriba el Betis Campeón... (1976-1992)

Por azares del destino, el Betis fue el penúltimo Campeón de Liga antes de la Guerra (1935) y el primer Campeón de España bajo la denominación de Copa del Rey (1977). Así, como si cerrase un paréntesis sobre los años del régimen que coincidieron con sus peores años, el 25 de Junio de 1977 se proclama Campeón de España en el Estadio Vicente Calderón. Dirigidos por Rafael Iriondo, Esnaola, Bizcocho, Biosca, Sabaté, Cobo, López, Alabanda, Cardeñosa, García Soriano, Megido, Benítez, Eulate y Del Pozo, escriben otro capítulo dorado de la historia bética, tras una agónica tanda de 21 penaltis.

Ese mismo año el Betis llega a Octavos de Final de la Recopa de Europa tras dejar en el camino al Milán en una recordada eliminatoria. Y, fiel una vez más a su singular leyenda, en esa misma temporada desciende inesperadamente a Segunda División.

De vuelta a Primera en 1979, retornan los buenos tiempos deportivos y el “Eurobetis”: la clasificación para la Copa de la UEFA en 1982 y 1984, la conmemoración de las Bodas de Platino en 1982 y el subcampeonato de la Copa de la Liga en 1986 marcan una época feliz para los aficionados verdiblancos, a la que se suman otros acontecimientos vividos en su Estadio como sede del Mundial y, sobre todo, como escenario del famoso España-Malta.

Desde entonces y hasta 1992, el Betis atraviesa un periodo de crisis económica y deportiva, en el que vive nuevamente como “equipo ascensor” hasta el descenso de 1991, sin duda en uno de los peores momentos para afrontar la preceptiva conversión en S.A.D.

El Plan de Saneamiento obliga al Real Betis Balompié –en esos momentos club de 2ª división- a cubrir un capital social de casi 1.200 millones de pesetas, el doble del importe exigido a la práctica totalidad de clubes de Primera y Segunda. En poco más de 3 meses, el beticismo aporta en pequeñas cuantías un total de 400 millones de pesetas: un importe que aunque hubiese cubierto entre el 60% y el 100% de capital de cualquier otro club, en este caso resulta insuficiente. Y lo hace a pesar de la decepción de la promoción ante el Deportivo, que mantiene al club en Segunda División. A esos 400 millones se suman otros 100 aportados en paquetes grandes, pero siguen sin cubrirse 680 millones y sin concretarse el apoyo de empresas o instituciones. El 30 de Junio Ruiz de Lopera presenta avales por esa cuantía, haciéndose con el control mayoritario de la S.A.D., que elude el descenso a 2ª B y entra en el Plan de Saneamiento.

“Musho Betis” (1992-2007)

Los últimos 15 años, y particularmente la década entre 1995 y 2005, son los que podríamos denominar del “Musho Betis”: un tiempo en el que el club verdiblanco se ha clasificado en tres ocasiones entre los 4 primeros de la Liga –siendo además el único club andaluz que lo hace desde 1970 -, ha jugado tres finales, dos de Copa del Rey y una de la Supercopa de España, ha ganado un título y ha participado en la Liga de Campeones, la Recopa de Europa y en cuatro ediciones de la Copa de la UEFA. La práctica totalidad de estos hitos han sido coincidentes con las dos etapas de Lorenzo Serra Ferrer en el banquillo heliopolitano.

El ascenso en Burgos de 1994, tras 3 años en la División de Plata, es festejado con júbilo por el beticismo y marca un punto de inflexión al que sucederá una carrera ascendente: en la primera temporada tras el ascenso el Betis se convierte en el equipo revelación y finaliza en tercera posición de la tabla; en la temporada 1996-97 repite entre los cuatro primeros y llega a la Final de la Copa del Rey, cayendo ante el F.C. Barcelona en un gran partido.

Tras la Final, el Betis tiene una destacada participación en la Recopa de Europa, pero inicia un periodo de inestabilidad que le lleva a descender en el año 2000; una vez de regreso en la siguiente temporada, vuelve a irrumpir con fuerza en la División de Oro, clasificándose para la Copa de la UEFA y rozando el 4º puesto, que ya entonces da derecho a disputar la previa de la Champions League.

Pero, sin duda, es 2005 el año que durante mucho tiempo estará en el recuerdo de los aficionados verdiblancos: en 34 días mágicos, el club verdiblanco vence un derbi determinante para la tabla clasificatoria, se clasifica para la Final de Copa, finaliza en cuarta posición de Liga y se convierte en Campeón de España, nuevamente en el Vicente Calderón. Dos meses más tarde, se convierte en el primer equipo andaluz que se clasifica para la Liga de Campeones al superar en la eliminatoria previa al Mónaco –subcampeón de la edición de 2004-, y disputa la Final de la Supercopa de España ante el Barcelona. Y, finalmente, entre Septiembre y Diciembre participa en la Champions League encuadrado en el grupo de los potentes Liverpool y Chelsea, con un papel más que digno.

Una vez más, a un año de euforia le sucede otro de desasosiego: el equipo roza el descenso y la temporada finaliza con la inexplicable marcha de Lorenzo Serra Ferrer por decisión del máximo accionista Ruiz de Lopera, y una crisis institucional desconocida desde finales de los ochenta.

Hoy, en 2007, viviendo la mayor crisis desde los años de Tercera, el beticismo vuelve a tirar del “manque pierda” más que del “musho betis”, sigue llevando 40.000 almas a su casa en cada partido, canta el gran himno de Serna y luce con orgullo su bandera del centenario, el centenario del beticismo. Porque, a pesar de todo, Viva el Betis manque pierda...

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