¿Qué es el Betis?

 


 

Si alguna vez alguien quisiera rodar una película sobre un equipo de fútbol, bien podría elegir a cualquiera de los grandes de Europa... Madrid, Juve, Liverpool, Bayern, Milán, Barça, Manchester, ... cualquiera de ellos serviría para rodar una historia llena de gloria, de éxitos e incluso de glamour...

Pero a lo mejor si alguien se plantease ese proyecto, le interesaría saber que hay un equipo que a pesar de llevar el título de Real fue adoptado por las "clases populares" como su favorito. La historia de un equipo que fue fundado por jóvenes aspirantes a la carrera militar, que optaron por el "balompié" antes que por el "foot-ball", apellido al que pocos años después añadieron un nombre universal por el empeño de un tal Herbert Richard Jones, con el que se podría hacer una película propia.

Si a alguien le interesara esa historia, tal vez le interesaría la historia de un niño cualquiera que iba al Prado de Santa Justa a ver a unos chavales darle patadas a un balón... un niño que se convirtió en hombre viendo crecer a ese equipo... y luego languidecer. Un hombre que ya siendo padre lloró de alegría en los primeros años treinta y de pena en los segundos. Que vio a su equipo Campeón de Liga y 12 meses después sin secretaría, sin campo y casi sin jugadores. Un padre que bautizó a su primer nieto el día que su equipo se desplomaba al pozo de la Tercera, y al que la vida le hizo justicia cuando 7 años más tarde ese mismo hijo hacía la comunión el día que su equipo salía de aquel pozo. Y bailó, y cantó, y lloró todo lo que se había tragado en esos años de campos de albero, de bocatas y de rifas...

Si la historia siguiera, podríamos ver a ese niño de la comunión celebrando el regreso a Primera, o siendo ya hombre, viendo a su equipo en Europa... y otra vez en segunda... y otra vez en Europa. Incluso, de seguir la historia, lo veríamos junto a su hija en Madrid, en un lugar llamado Vicente Calderón, abrazando a su niña en una tanda de penaltis... y consolándola al año siguiente cuando (otra vez) su equipo daba la de arena... y podríamos ver a esa misma niña, bisnieta de aquel que iba a Santa Justa a ver a unos chavales darle patadas a un balón, llorando en una Final... y 8 años después, otra vez en aquel Vicente Calderón, dándole gracias a un chaval de Triana llamado Dani...

Esa niña, ya mujer, al ir a un partido de una cosa llamada "Champions" recordaría la Copa que vivió con su padre, y los bocatas de tortilla de su abuelo, y lo que estos cuentan de su bisabuelo en Santa Justa... y mientras recordara todo eso cantaría con todo el alma el himno de su equipo... "Aquí estamos todos...". Y esa misma mujer viviría en pocos meses nuevamente un desplome social y deportivo sin perder ni un ápice de aquel sentimiento heredado.

A lo mejor, como decimos, esta historia puede resultar interesante. No es una historia llena de glamour, pues el glamour solo aparece de vez en cuando. Ni tampoco es una historia llena de éxitos, y los que hay han llevado aparejado casi siempre un costalazo. Pero es una historia llena de extremos en lo bueno y en lo malo, en la alegría y en la tristeza, una historia llena de sentimientos y llena de luz, quejío y quiebro. Una historia en la que se cruzan estudiantes y militares, obreros y reyes, épica y catástrofe, triunfo y desastre, euforia y llanto, campos de tierra y coliseos, eternos utilleros y leyendas futbolísticas... incluso mitos universales como un torero inmortalizado por un poeta. Una historia que sus protagonistas han encarado siempre de frente, sin presunción y con una sonrisa para el que la quisiera. Con arte, que se llama. Arte bético.

Es el Real Betis Balompié, un equipo de fútbol extraordinario y singular que al mismo tiempo es mucho más que un equipo de fútbol. Algo que es, parafraseando a Serna, un compendio de arte que le sobra y gente que le quiere, en el tiempo y la memoria. Es corazón que late fuerte y sentimiento que desborda. Pero, sobre todo, es mucho más que un sentimiento, que un escudo o una bandera. Es mucho más que todo eso, porque más allá de las fronteras siempre habrá alguien que diga...

¡¡VIVA EL BETIS MANQUE PIERDA!!


sainz

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