Recuperemos nuestro sitio

Bandera Centenario BetisDespués de un siglo de vivencias, vividas y por supuesto contadas, uno no tiene mas remedio que rendirse ante el verdadero motor de un sentimiento que ha dado lecciones de saber estar y luchar por la supervivencia de lo que todos coinciden en catalogar como algo más que un sentimiento.

Esta claro que me refiero a la afición. Principio y fin, objeto y desarrollo… soporte, de una institución que traspasa fronteras y que un día, bendito día, empezó a conocerse como Real Betis Balompié.

Esta afición, que empezó a forjar su leyenda, y por extensión la del Betis, en el campo del Patronato, ha sabido esquivar cuantas piedras se han puesto en el camino, ha formado piña cuando las cosas se han puesto duras y ha sabido disfrutar como nadie cuando los éxitos han llegado a nuestra casa.

Pero esta afición, que siempre ha sido dueña de los designios del club, que siempre ha sido el mayor activo del Betis… parece haber pasado a un segundo plano por culpa de una ley que se desarrolló allá por principios de los noventa y que flaco, flaquísimo favor hizo al romanticismo que siempre envolvió a esta locura de masas que se llama futbol, o balompié como aparece en nuestro venerado nombre, o como fuimos conocidos en los principios, balompedistas.

Aún así, esta afición no se amilanó cuando había que dar el paso, se llenó de orgullo (y de trampas) y tiró con todo lo que podía, como siempre, para subsanar la fatídica deuda que nos ahogaba. Y consiguió, aunque no lo parezca, ser la masa accionarial más amplia del futbol español.

Los tiempos avanzan y las situaciones evolucionan. Y ha llegado el momento de dar valor a esas acciones que se adquirieron en su día.

Ese esfuerzo, económico y sentimental, que muchos hicieron porque el Betis lo necesitaba, tiene un valor tremendo, el Betis está ahí, sigue vivo. Pero desgraciadamente tienen un valor muy pequeño en la gestión diaria de nuestro amado club, al menos individualmente y por separado. 

Y es ahora cuando hay que darle el valor que tienen en potencia, porque esos títulos que se adquirieron, juntos tienen un valor altísimo. Son la voz la de la afición, es lo que permitirá que esa afición que siempre fue santo y seña, recupere el sitio que le corresponde y tanto en el presente, como en el futuro, pueda decidir que es lo que quiere para su Betis y que no.

Y aquí, me gustaría hacer mención aparte a las Peñas del Real Betis Balompié. Peñas que son el caldo de cultivo del beticismo y que en un número aproximado a 400, mantienen viva la llama en los lugares más recónditos de España y del mundo. Ellas, que también hicieron el esfuerzo por salvar a nuestro Betis, a las que estoy y estaré eternamente agradecido por ese esfuerzo que hicieron para que hoy yo pueda seguir disfrutando del futbol en Heliopolis, tengo que pedirles que sigan luchando por mantener los valores y la idiosincrasia del sentir bético. Que ha llegado el momento de la unión y que si bien no existe una Federación de Peñas, a través de la sindicación de acciones, se puede conseguir esa voz que tanto necesita nuestro club.

Las personas pasan, pero el Betis permanece. Y es importantísimo que la afición, la que lo da todo, la que llena el estadio, la que sufre a través de las ondas o de la televisión, la que ama, sin mas, y sin pedir nada ni obtener beneficios, salvo los sentimentales, tenga el sitio que tiene que tener. Porque no lo olvidemos, ella es el Betis.

Porque se lo ha ganado en el terreno de juego. Porque un siglo de fidelidad dan unos derechos adquiridos que nadie le puede quitar.

Y porque se lo ganado porque apechugó con una deuda que había que saldar y dio el do de pecho, respondiendo en masa a la llamada de socorro que nuestro viejo amigo nos hizo.

Recuperemos nuestro sitio.

¡Viva el Betis LIBRE!

Por José Luis Romero

Encuesta