Calle Betis Nº 2- Contraportada- ¡AUPA BETIS!
MEMORIA DE UN SIGLO- ¡¡AUPA BETIS!! - 29/11/1958 - RADIO SEVILLA (S.E.R.)
La rica y amasada efemérides del cincuentenario bético es un hecho popular e histórico dentro del fútbol español. Se me antoja intangible e inacabable la popularidad señera del gran club sevillano, que ha perdurado a través de los años sin peligro posible ni remoto de desaparición; es más, ha estado en colapso de muerte la propia sociedad, pero el impulso inmaterial y confortante de sentirse del pueblo –que es tanto como sentirse de todos- le insuflaba nuevos bríos, en un grado y una medida tan inverosímiles, que solo ante el hecho comprobado de su actual prestigio no hay por menos que rendirse a la evidencia misma de esta esencia, presencia y potencia del Real Betis Balompié.
En la historia tan personal y animada –animada, de ánima, de alma que se consume y supera por un alto ideal- del Betis, se ha producido una circunstancia tan especial y significativa, que sería un olvido lamentable no interpretarla en su hondura y vitalizada proyección histórica.
El Balompié que brotó de la nada, en el año 1907, y que se vitalizó al fusionarse con el Real Betis en el 1914, adquirió su más alta categoría deportiva en la temporada 34-35 cuando consiguió, de forma brillantísima, el título de Campeón de Liga de 1ª División. En los veintitantos años que nos separan de aquellas fechas inolvidables, el histórico club verdiblanco ha escrito una “V” –anticipo secular de victoria- cuyas más alta cimas corresponden a aquellos fastos gloriosos del campeonísimo bético y a estas Bodas de Oro con el fútbol, que representan tanto, y a que a tanto deben obligar en aras de un futuro preñado de ilusiones. El vértice profundo, puntiagudo y aleccionador de esa “V” victoriosa lo marca la estancia del Betis durante los años más duros y agotadores de su vida en la, también, inolvidable Tercera División.
Merece la pena pensar y aferrarse –hasta hacer buena y cierta la idea- en la trayectoria histórica del Betis volviendo a resurgir como el Ave Fenix sobre sus propias cenizas y convirtiéndose en lema para el porvenir del signo victorioso e inconfundible de esta “V”, cuya traducción literal tuvo su origen en aquella tribuna de Gol del histórico Patronato y en la fuerza y conjunción arrolladoras de un cariño inveterado por el Betis y una afición cuyo fin no se acaba nunca.
Aquel inolvidable Manolo Zaya se anticipó al futuro –a todas las contrariedades e infortunios que habrían de venir- y lanzó su grito de guerra, para que los béticos de buena voluntad no perdieran su eco inconfundible y se apiñaran tras él como el más grato y feliz presentimiento de una lejana resurrección...
En el silencio impresionante del Patronato, cuando los ánimos comenzaban a decaer, ¡como olvidar el vozarrón, humano y cordialísimo de Manolo Zaya, que galvanizaba a los aficionados más fríos e indiferentes!
Con su ¡¡¡AUPA BETIS!!! como electrizaba a público y jugadores aquel leal e infatigable seguidor de antes de la guerra. El ¡¡¡AUPA BETIS!!! era el calambre que espoleaba a todos –que incluso impresionaba al equipo contrario- hacia el logro definitivo de la victoria bética.
Hubiera sido bello, útil y emotivo que en los años ingratos e infelices de la postguerra hubiera resurgido –en el gesto, en la apostura y en el aliento inconfundible de aquel Manolo Zaya- otro nuevo y digno sucesor cuyo latido, por bético y constante, transmitiera su golpe de fe a la florecida generación verdiblanca.
Pues que ese ¡¡¡AUPA BETIS!!! sea el santo y seña que galvanice en estas Bodas de Oro –cara al porvenir- todo el presagio venturoso nacido a flor de club –verde esperanza de su enseña- que por nacer de las horas amargas, que son las que confortan, ofrecen la garantía en la continuidad, por ser las que perduran...
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