Calle Betis Nº 2- Portada- Sentimiento Anónimo Deportivo (S.A.D.)

Lo sabemos. Sabemos que el romanticismo del fútbol terminó en 1992 con la Ley de Sociedades Anónimas Deportivas. Sabemos que desde ese momento la mayoría de clubes pasaron a ser S.A.D. (Sociedades Anónimas Deportivas), que dejaron de ser una “propiedad social” para convertirse en propiedad de sus accionistas… aunque la inmensa mayoría de dichos accionistas sean ninguneados sistemáticamente.

Lo sabemos, ya decimos. Pero el fútbol es mucho más que un capital dividido en acciones. El fútbol es sentimiento. Y esas siglas a las que tanto se apela a veces ante la falta de otros argumentos, bien podrían significar “Sentimiento Anónimo Deportivo”.

Porque somos los anónimos que sentimos tan profundamente, los que convertimos un simple deporte en un ritual de banderas, bufandas, cánticos, vivencias, recuerdos, abrazos y lágrimas… Somos los anónimos los que miramos al Cielo al cantar un gol, los que legamos esa herencia a nuestros hijos, los que convertimos lo mundano en magia y un recinto deportivo en una fábrica de sueños.

Claro que, además de preocuparse por la pelotita y ocuparse de animar al equipo los 90 minutos de juego, el “Sentimiento Anónimo Deportivo” se preocupa durante el resto de la semana de la situación de su club. Y lo hace porque es consciente de que, para poder seguir sintiendo algo tan grande e inexplicable, es necesario que la Sociedad que lo origina siga existiendo. De hecho, cada día son más los anónimos que se asocian con este fin, demostrando que el “Sentimiento Anónimo Deportivo” es muy capaz de ocuparse y preocuparse por la situación social, económica, institucional, accionarial y fiscal del club al que tanto quiere. Justamente por eso: porque lo quiere.

Esta forma de querer resulta, sin embargo, extremadamente molesta para quienes pretenden ser dueños con tan sólo la mitad de las acciones, o manejar a través de otras empresas los ingresos que entre todos generamos. Tan molesta incluso, como para poner en el punto de mira a esos con los que se comparte sentimiento mientras, paradójicamente, se besa al que hasta ayer mismo era enemigo irreconciliable. Tan molesta como para generar irresponsablemente una fractura social lanzando bochornosas soflamas que bordean, no ya el buen gusto y el sentido del ridículo, sino la propia legalidad. Todo sea para intentar reducir la crítica, generar crispación hacia quienes la practican y distraer la atención de lo que realmente importa: la política de fichajes, el cuidado de la cantera, las instalaciones deportivas, el trato dispensado al socio, la imagen del club…

Nuestra asociación, que nace justamente por ese “Sentimiento Anónimo Deportivo”, tiene su origen, razón de ser y objetivo encerrados en su propio nombre: “POR NUESTRO BETIS”. Porque por nuestro Betis nos hemos unido y estamos trabajando con ahínco, quitando mucho de nuestro tiempo libre a nuestras familias. Por nuestro Betis ofrecemos información objetiva e intentamos explicar que otro Betis es posible. Por nuestro Betis ofrecemos servicio y asesoramiento a esos grandes olvidados que son los accionistas minoritarios. Por nuestro Betis, en fin, soportamos incluso ataques personales que no conseguirán alejarnos de lo único que nos importa y nos preocupa: NUESTRO BETIS. Solo nuestro Betis. Solo el Betis.

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